CINE

Estreno

 

Fernando Trueba:”Quien ataca al cine español ataca a su país”

El cineasta madrileño estrena ‘La reina de España’, la secuela 18 años después de ‘La niña de tus ojos’, vuelve a la comedia y reivindica el poder catártico del género.

  • LUIS MARTÍNEZ
  • Madrid

Como en un espejo. Así define Fernando Trueba (Madrid, 1951) la extraña y casi mesmérica relación que une su trabajo de 1998 con el que se estrena este viernes. Entre uno y otro median 18 años; los mismos que separan los hechos ocurridos en La niña de tus ojos‘ cuando Macarena Granada ( Penélope Cruz) y su troupe‘ se fueron a Alemania en 1938, y La reina de España, cuando la estrella regresa desde América de Eisenhower a la España de Franco en 1956. “Lo que hizo este proyecto realidad fueron las ganas de volver a trabajar con esos actores y sus personajes. Era un poco como reunir el espíritu de los Blues Brothers. ‘Venga vamos a juntar a la banda otra vez’, me decía. Ésa era la actitud. En realidad, me dije lo mismo que los ladrones de bancos: vamos a sincronizar los relojes”, dice el director, se toma un segundo y añade: “Eso y las ganas de volver a hacer comedia”. Y aquí, sin duda, la clave de todo.

En efecto, ese mismo lapso de tiempo del que habla Trueba es el que él se ha tomado para volver al género en el que, al fin y al cabo, nació. En el más estricto sentido del término. Recuérdese, ‘Opera prima‘, su opera prima, data de 1980 y — el juego de palabras le delata– no es sólo comedia sino la fundadora de la llamada Comedia madrileña. ‘Recomedia‘, por tanto. “Es curioso porque la primera parte de mi carrera son todo comedias y luego nada. He hecho 16 películas y la mitad son ese género. Sin embargo, no tengo claro por qué, el caso es que desaparecieron. Te haces mayor, la vida te va dando de hostias… No sé. Es raro”, comenta tan meditabundo como semejante reflexión merece.

-¿No es acaso ahora, con la crisis y sus enfermedades, un mal momento para reírse?

-Al revés, es el mejor. La necesitamos como el agua. La comedia se puede hacer en la peor de las situaciones y es ahí cuando mejor funciona. To be or not to be, una de mis películas favoritas, es alta comedia, pero ambientada en una Varsovia destruida hasta las ruinas. A foreign affair, de Billy Wilder, sucede con Alemania completamente arrasada tras la guerra… Y, sin embargo, en los dos casos, gracias a la comedia se ve el rostro humano. La comedia puede con todo. La comedia es la fuerza redentora; es lo que salva al ser humano. Siempre digo que Groucho era un tipo que en lugar más fúnebre que puedas imaginar contaba un chiste y lo reventaba. Se trata de poner una bomba que no mata a nadie, que hace a todo el mundo estallar en carcajadas.

Toda la película se alimenta de este hambre de redención, de estas ganas de capturar la esencia del cine a través del propio cine. No es tanto nostalgia, o simple malabarismo metalingüístico, como otra cosa. No necesariamente más grave, ni más seria. Al revés. “Lo que más me seduce”, sigue, “es poder llevar al espectador en una especie de viaje en el tiempo. Transportarle al lugar y al momento en el que el cine se hacía de otro modo en otro tiempo. De alguna manera, se trata de recuperar para el cine la virtud de la magia. Antes que un director de cine, prefiero incluso considerarme un mago. Todo no es más que un truco confeccionado con la imaginación”.

Por lo demás, la película llega, y Trueba es consciente, cuando aún resuena la polémica, entre trágica y cómica, del festival de San Sebastián del año pasado. Allí, en la entrega del Premio Nacional de Cinematografía, el director bromeó sobre la patria del cine, así en general, y por el camino dejó uno de esos entrecomillados que explotan: “No me siento español”. “Qué puedo decir. Ya lo expliqué. “No voy a criticar la falta de sentido del humor. Se nace o no con ello. No puedes despreciar a nadie por no tener humor. Lo siento por ellos”, dice.

– ¿Siente que hay una animadversión especial hacia el cine español?

-Lo único que puedo decir es que lo que lo han atacado, deberían pensar que están haciendo un daño a su país. Y luego deberían pensar que ellos pasan y el cine no. Estarán en una residencia (si han sido malos además sin visitas), pero se seguirán haciendo películas.

Y ahí lo deja.

-¿Cree que la polémica perjudicará a la película?

-Quiero creer que no. La película está hecha para que la gente disfrute, pero el cine tiene una ventaja y es que no es obligatorio. Por lo demás, soy consciente de que se paga un precio por ser como eres. A veces pienso: “¿Qué habría hecho toda esta gente a Buñuel después de El perro andaluz o Viridiana?”. Si me están haciendo esto a mí que, al fin y al cabo, soy bastante majete…

Y ahí lo vuelve a dejar. Y lo deja 18 años después y, a juzgar por la refriega, en la misma España de siempre. Como en un espejo, sin duda.

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