Beber cerveza de forma moderada y diaria puede ser beneficioso

Chica bebiendo cerveza. La cerveza sólo aporta 84 kilocalorías de las 2.000 que necesita una mujer al día.

La cerveza es una bebida cuyos ingredientes son, en su gran mayoría, de procedencia natural: agua, cereal malteado y lúpulo. Además, contiene una serie de nutrientes como pueden ser la vitamina B, vitamina D, minerales, fibra, polifenoles, antioxidantes o hidratos de carbono. El aporte calórico de una caña de cerveza es mínimo, pues sólo consta de 84 kilocalorías, una muy pequeña parte comparada con la cantidad recomendada diaria de 2.000 calorías para mujeres y 2.500 para los hombres.

Todas estas propiedades beneficiosas de la cerveza vienen recogidas en el reciente estudio Relación entre el consumo moderado de cerveza, calidad nutricional de la dieta y tipo de hábitos alimentarios, elaborado por Rosa María Ortega, Catedrática del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y Lluís Serra Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Presidente de la Academia Española de Nutrición.

El artículo explica que la cerveza puede incluirse en una dieta habitual sin que esta sea perjudicial; es más, incluso puede resultar beneficiosa. El estudio realiza una comparativa entre los hábitos dietéticos de adultos con edades comprendidas entre 18 y 50 años, y los resultados muestran que aquellos consumidores habituales de cerveza de forma moderada (unas dos o tres cañas al día) cuentan con una alimentación diaria más cercana a la recomendada por los expertos que los que no consumen esta bebida.

Los nutrientes que incluye la cerveza también contribuyen de manera positiva sobre el organismo, especialmente los antioxidantes y las isohumulonas, que entre otras funciones, regulan la concentración sérica del colesterol. La presión arterial, por otra parte, no variaba entre las personas que bebían cerveza habitualmente de las que no.

Las personas que participaron en el estudio también presentaron diferencias en cuanto a su masa corporal: aquellos que consumían cerveza de manera moderada y diaria tenían una composición corporal más adecuada que los que no toman, especialmente en el caso de los hombres, que mostraron menor circunferencia de cintura y porcentaje de masa corporal.

Un juzgado obliga a Rojadirecta a dejar de emitir partidos de fútbol en directo o diferido

Estima la demanda de Mediapro ya que sostiene que se vulneraron “derechos de propiedad intelectual”

Bloquean las cuentas del administrador de Rojadirecta tras detectar 11 millones de euros

 

El Juzgado de lo Mercantil número 2 de La Coruña ha estimado la demanda presentada por Mediapro contra la entidad Puerto 80 Projects, administradora de la web Rojadirecta.

En su fallo, la juez ha declarado que los demandados han violado derechos de propiedad intelectual y los ha condenado “a cesar inmediatamente en la facilitación de enlaces o links de Internet, de cualquier tipo, que den acceso al visionado en directo o en modo ligeramente diferido de partidos de fútbol producidos o emitidos por cualquiera de las demandantes ya sea en la actual o en futuras temporadas”.

Según el contenido de la sentencia, hecha pública por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), esta prohibición la hace extensiva tanto a la web Rojadirecta “como a cualquier otra página web que los demandados pudieran utilizar en iguales términos, o que redireccione a la misma”.

También le ha condenado a cesar, en general, “en cualquier otro uso ilícito de los contenidos cuya explotación exclusiva corresponda a los demandantes”, ha añadido sobre la demanda de GOL TV y Mediapro, propietario de la primera.

Obligados a indemnizar

La sentencia declara, además, que la conducta de los demandados ha causado daños a los demandantes y, en consecuencia, que están solidariamente obligados a indemnizar aunque se deja la determinación de esos daños para un proceso posterior.

La resolución no es firme y contra ella cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de A Coruña. En el juicio, la productora Mediapro ha rechazado que Rojadirecta actuase como “intermediaria” en la difusión de eventos deportivos a través de la web de la que era administradora Puerto80 Projects.

Frente a los argumentos de las defensas en representación de Puerto80Projects y su propietario, Igor Seoane, negando cualquier responsabilidad, el abogado de Mediapro sostuvo que se infringieron, entre otros, los derechos afines a la propiedad intelectual, tesis asumida por la juez en su fallo.

En él, obliga también a la administradora de Rojadirecta a publicar el fallo judicial en su web, así como en sendos periódicos de tirada nacional.

CINE

Estreno

 

Fernando Trueba:”Quien ataca al cine español ataca a su país”

El cineasta madrileño estrena ‘La reina de España’, la secuela 18 años después de ‘La niña de tus ojos’, vuelve a la comedia y reivindica el poder catártico del género.

  • LUIS MARTÍNEZ
  • Madrid

Como en un espejo. Así define Fernando Trueba (Madrid, 1951) la extraña y casi mesmérica relación que une su trabajo de 1998 con el que se estrena este viernes. Entre uno y otro median 18 años; los mismos que separan los hechos ocurridos en La niña de tus ojos‘ cuando Macarena Granada ( Penélope Cruz) y su troupe‘ se fueron a Alemania en 1938, y La reina de España, cuando la estrella regresa desde América de Eisenhower a la España de Franco en 1956. “Lo que hizo este proyecto realidad fueron las ganas de volver a trabajar con esos actores y sus personajes. Era un poco como reunir el espíritu de los Blues Brothers. ‘Venga vamos a juntar a la banda otra vez’, me decía. Ésa era la actitud. En realidad, me dije lo mismo que los ladrones de bancos: vamos a sincronizar los relojes”, dice el director, se toma un segundo y añade: “Eso y las ganas de volver a hacer comedia”. Y aquí, sin duda, la clave de todo.

En efecto, ese mismo lapso de tiempo del que habla Trueba es el que él se ha tomado para volver al género en el que, al fin y al cabo, nació. En el más estricto sentido del término. Recuérdese, ‘Opera prima‘, su opera prima, data de 1980 y — el juego de palabras le delata– no es sólo comedia sino la fundadora de la llamada Comedia madrileña. ‘Recomedia‘, por tanto. “Es curioso porque la primera parte de mi carrera son todo comedias y luego nada. He hecho 16 películas y la mitad son ese género. Sin embargo, no tengo claro por qué, el caso es que desaparecieron. Te haces mayor, la vida te va dando de hostias… No sé. Es raro”, comenta tan meditabundo como semejante reflexión merece.

-¿No es acaso ahora, con la crisis y sus enfermedades, un mal momento para reírse?

-Al revés, es el mejor. La necesitamos como el agua. La comedia se puede hacer en la peor de las situaciones y es ahí cuando mejor funciona. To be or not to be, una de mis películas favoritas, es alta comedia, pero ambientada en una Varsovia destruida hasta las ruinas. A foreign affair, de Billy Wilder, sucede con Alemania completamente arrasada tras la guerra… Y, sin embargo, en los dos casos, gracias a la comedia se ve el rostro humano. La comedia puede con todo. La comedia es la fuerza redentora; es lo que salva al ser humano. Siempre digo que Groucho era un tipo que en lugar más fúnebre que puedas imaginar contaba un chiste y lo reventaba. Se trata de poner una bomba que no mata a nadie, que hace a todo el mundo estallar en carcajadas.

Toda la película se alimenta de este hambre de redención, de estas ganas de capturar la esencia del cine a través del propio cine. No es tanto nostalgia, o simple malabarismo metalingüístico, como otra cosa. No necesariamente más grave, ni más seria. Al revés. “Lo que más me seduce”, sigue, “es poder llevar al espectador en una especie de viaje en el tiempo. Transportarle al lugar y al momento en el que el cine se hacía de otro modo en otro tiempo. De alguna manera, se trata de recuperar para el cine la virtud de la magia. Antes que un director de cine, prefiero incluso considerarme un mago. Todo no es más que un truco confeccionado con la imaginación”.

Por lo demás, la película llega, y Trueba es consciente, cuando aún resuena la polémica, entre trágica y cómica, del festival de San Sebastián del año pasado. Allí, en la entrega del Premio Nacional de Cinematografía, el director bromeó sobre la patria del cine, así en general, y por el camino dejó uno de esos entrecomillados que explotan: “No me siento español”. “Qué puedo decir. Ya lo expliqué. “No voy a criticar la falta de sentido del humor. Se nace o no con ello. No puedes despreciar a nadie por no tener humor. Lo siento por ellos”, dice.

– ¿Siente que hay una animadversión especial hacia el cine español?

-Lo único que puedo decir es que lo que lo han atacado, deberían pensar que están haciendo un daño a su país. Y luego deberían pensar que ellos pasan y el cine no. Estarán en una residencia (si han sido malos además sin visitas), pero se seguirán haciendo películas.

Y ahí lo deja.

-¿Cree que la polémica perjudicará a la película?

-Quiero creer que no. La película está hecha para que la gente disfrute, pero el cine tiene una ventaja y es que no es obligatorio. Por lo demás, soy consciente de que se paga un precio por ser como eres. A veces pienso: “¿Qué habría hecho toda esta gente a Buñuel después de El perro andaluz o Viridiana?”. Si me están haciendo esto a mí que, al fin y al cabo, soy bastante majete…

Y ahí lo vuelve a dejar. Y lo deja 18 años después y, a juzgar por la refriega, en la misma España de siempre. Como en un espejo, sin duda.

IMPUESTOS

Modifica Sociedades, y encarece un 5% el alcohol y un 2,5% las cajetillas de tabaco, y crea un impuesto a los refrescos

El Gobierno elevará los “ingresos tributarios” en 7.500 millones

El Gobierno da luz verde a las nuevas medidas fiscales EFE (Vídeo)

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El Consejo de Ministros ha aprobado hoy un paquete de medidas fiscales que se van a traducir en un aumento de 7.500 millones en los ingresos tributarios. Así lo ha anunciado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Minsitros en la que también ha detallado qué impuestos y en qué medida lo harán.

De esta manera, ha explicado que se eleva un 5% el impuesto que grava las bebidas alcohólicas intermedias (vinos de Jerez, vinos de Oporto y mistelas) y las espirituosas (ron, whisky, ginebra o brandy, entre otras), mientras que el vino y la cereza no sufren ningún tipo de modificación. Por su parte, el impuesto sobre los cigarrillos aumentará un un 2,5% y el de la picadura de tabaco un 6,8%. Estas tres alzas impositivas tendrán una aplicación inmediata y la recaudación esperada es de unos 350 millones euros, cantidad que evidentemente está muy alejada de los señalados 7.500 millones.

El gran gran responsable de acercar la recaudación a esa cifra, tal y como Montoro ha apuntado, será el Impuesto de Sociedades. Según sus cálculos, el nuevo endurecimiento este impuestos, que en este caso llegará en forma de una fiscalidad más elevada, reportará 4.300 millones a las arcas del Estado. Esta cifra se sumar a lo ya ingresado durante este año mediante el adelanto del pago fraccionado, que ha provocado un aumento del 12% en la recaudación por este gravamen.

Asimismo, Montoro ha dado a conocer la creación de un nuevo impuesto a las bebidas carbonatadas, esto es, a los refrescos. Gracias a esta nueva figura el Estado recaudará 200 millones de euros y el ministro lo ha justificado como una medida para “luchar contra la obesidad”.

Techo de gasto

Por otra parte, el también responsable de la cartera de Función Pública ha asegurado que el Consejo de Ministros ha fijado un techo de gasto de 118.337 millones de euros. Esta cantidad es exactamente la misma cifra que lo finalmente ejecutado este año, y 5.000 millones menos que lo previsto al inicio de año.

Los mayores miedos que tenemos según el signo del zodiaco

 

 

Estos son los miedos que los signos tienen según el horóscopo

El horóscopo te ayuda a saber cuáles son los miedos que suelen tener los diferentes signos del zodiaco. Así, podrás reflexionar sobre lo que te rodea, pero también te servirá para saber cómo ayudar a los de tu alrededor según el signo al que pertenezcan.

Los Aries. Este signo del zodiaco siempre aspira a la perfección en todos los aspectos de su vida. Son cabezotas y se lo curran mucho para alcanzar sus objetivos. Trabajan mucho y no les cuesta hacer esfuerzos para conseguir lo que quieren, por ello, los Aries suelen tener miedo al fracaso.

Los Tauro. Si hay un signo que es más feliz teniendo estabilidad en su vida es un Tauro. A este signo le gusta llegar a sus objetivos y mantenerse en ellos. Por ese motivo, teme los cambios, ya que podrían poner en peligro esa tranquilidad vital a la que aspiran.

Los Géminis. Aunque intenten ocultarlo, a los Géminis les cuesta mucho tomar decisiones. Siempre dudan mucho y tienen miedo de las repercusiones que podrían tener. Por ello, se puede decir que este signo de aire teme enfrentarse al futuro.

Los Cáncer. Muchas de las personas que se identifican con este signo del zodiaco son sensibles y algo débiles. Cuando les critican, se lo llevan al terreno de lo personal, incluso si tan solo se refiere al trabajo desempeñado. Ante los comentarios, se sienten muy atacados.

Los Leo. Uno de los principales miedos de los Leo es perder la independencia. Este signo necesita su espacio tanto físico como mental para dedicárselo a él mismo. Sabe que va a agobiarse mucho si acaban con su autonomía.

Los miedo de cada signo del zodiaco

Los Virgo. Este signo es muy suyo y no hay cosa a la que tenga más miedo que a que le hieran. Siempre van de duros, pero son muy sentimentales por lo que no dejarán ver el daño que le han hecho hasta que esté completamente saturado por la situación.

Los Libra. A este signo del zodiaco les da mucho miedo saber que pueden no contar con la aprobación de todo el mundo. Son de los que quieren caer bien a todos, y eso les suele causar algunos bajones.

Los Escorpio. A veces los Escorpio pueden llegar a ser muy inseguros, pero tienden a culpar a agentes externos de esta forma de reaccionar. Ante el miedo de que no comprendan su forma de ser o de pensar, prefieren encerrarse en sí mismos.

Los Sagitario. Este signo siempre va de duro y de chulito. Es su estrategia para evitar mostrar cualquier debilidad. Tiene miedo a mostrar sus sentimientos por si los utilizan como punto flaco para atacarle.

Los Capricornio. Este signo de tierra también suele temer confesar lo que siente, pero lo que más miedo le da es enamorarse. No quiere entregarse tanto a una persona porque siente que pierde el control de la situación, lo que no le hace sentirse cómodo.

Los Acuario. Tienen miedo a no sentirse bien, a la enfermedad y a la debilidad. Suelen ser de ese tipo de personas que exageran mucho todos los dolores. Son de los que prefieren ser precavidos e ir al médico para que les vean antes de que sea tarde.

Los Piscis. Este signo teme la soledad. Puede que por esa inseguridad que caracteriza a algunos de este signo del zodiaco, les da mucho miedo verse solos cuando necesitan el apoyo de alguien. Les gusta saber que están respaldados.

Infinitos bailes
Melódica
25/11/2016

 

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1.Aunque a veces duela – 4:20
2.Infinitos bailes – 3:58
3.Carrusel – 5:04
4.Cada septiembre – 4:09
5.La carta – 3:33
6.Igual (Loco por cantar) – 3:46
7.La duda desnuda – 4:05
8.Por ser tú – 4:09
9.Semilla o flor – 2:57
10.En pie – 3:27
11.Negro – 3:57
12.La última ovación – 4:01
13.Del principio hasta el fin – 3:44
14.Una vida – 4:08

 

 

Infinitos bailes es un álbum de Raphael. Una colección para la que cuenta con composiciones de jóvenes (más o menos) artistas españoles: Enrique Bunbury, Manuel Carrasco, Vega, Vanesa Martín, Iván Ferreiro, Pablo López, Dani Martín, Diego Cantero, Mikel Izal, Jorge Marazu, Virginia Maestro, Rozalén, y Paco Cifuentes; además de la americana Paty Cantú.

Un disco producido una vez más por Paco Salazar.

Como primer avance la canción que aporta el título a la obra, una composición de Mikel Izal. El primer single es Aunque a veces duela, de Dani Martín. También como sencillos promocionales: La duda desnuda de Bunbury, y Del principio hasta el fin de Paty Cantú.

Presentación en concierto el 22 de noviembre de 2016 en la Sala Joy Eslava de Madrid.

Hamilton hace todo lo que puede en Abu Dabi

El británico logra la pole por delante de Rosberg, con quien este domingo se juega el Mundial

 

Hamilton, tras lograr la pole en Abu Dabi.
Hamilton, tras lograr la pole en Abu Dabi. AHMED JADALLAH REUTERS

Lewis Hamilton aprieta lo que puede para evitar el alirón de Nico Rosberg, que en Abu Dabi lo tiene todo de cara para convertirse en el 33º campeón de la historia de la Fórmula 1. El británico no tiene ninguna intención de despejarle el camino a su compañero de equipo, con quien lleva días manteniendo un sutil toma y daca psicológico, con la única intención de que al líder del certamen le entre el tembleque.

La resolución de este Mundial entre sus dos únicos aspirantes contempla más de 500 posibles combinaciones

El plan no ha surtido efecto hasta el momento y al alemán se le ve más tranquilo que nunca, seguramente consciente del altísimo porcentaje de probabilidades (90%) que tiene de salir coronado esta tarde. Para lograr su objetivo solo deberá encontrar la forma de subirse al cajón, una tarea a priori sencilla para él, que lo ha conseguido en 15 de las 20 pruebas celebradas hasta la fecha y en las últimas ocho. Más aún si tenemos en cuenta que viaja en un Mercedes, posiblemente el monoplaza más dominante de la especialidad.

Rosberg y Hamilton se lo juegan todo a cara o cruz en un solo asalto, el último de una temporada trenzada a base de rachas, ahora golpeas tu y te llevas tres triunfos del tirón y ahora me toca a mí, que apunto cuatro de carrerilla. Han transcurrido 20 grandes premios y los dos llegan a la última parada del calendario separados por solo 12 puntos, empatados a victorias (nueve por cabeza) y con un podio más para el perseguidor, que tomará la salida (14.00, Movistar Fórmula 1) desde la pole por cuarta carrera consecutiva (lleva 12). En su cabeza solo habrá un objetivo, el de mantener esa primera posición hasta cruzar la meta algo menos de dos horas después. A su lado formará su vecino de taller, en una primera fila que escenifica de forma inmejorable el pulso que han mantenido durante nueve meses los dos corredores de la marca de la estrella.

Será llamativo ver cómo se maneja Rosberg en un escenario completamente nuevo para él. La de hoy será una jornada en la que hará historia en cualquier caso, bien sea para romper los esquemas de la mayoría, que le veían incapaz de doblegar a su colega ni en 1.500 años, o para quedar retratado para siempre, como el primer individuo que pierde el Mundial tras haber ganado las cuatro primeras citas. Dice el tópico que las estadísticas están para romperlas, y hoy se romperá al menos una: el que salga derrotado será el subcampeón más fructífero de siempre, circunstancia que avala la tremenda competitividad de ambos contendientes.

“Me siento bien, lleno de energía positiva. Yo ya sé qué se siente al perder un campeonato que tienes muy bien encarado, porque me pasó en 2007 [se lo llevó Kimi Raikkonen]. Lo tengo todo para ganar la carrera. Lo he dado todo y me siento orgulloso de ello”, convino Hamilton. “Voy a ir a por la victoria, pero no pienso en hipótesis. Me lo pongo fácil. Vamos a esperar a ver qué ocurre y luego podremos hablar de todo ello”, comentó Rosberg. “Será como un domingo cualquiera pero con mi esposa, cosa que me hace muy feliz”, añadió el de Wiesbaden.

A la refriega que puedan mantener los dos principales protagonistas habrá que ver si se suman los Red Bull, siempre listos para apuntarse a un bombardeo. Una vez más, la escudería energética se sacó de la chistera una variante estratégica distinta a la del resto, un golpe de cintura en la segunda ronda eliminatoria (Q2) que puede meter a sus chicos en la gresca más decisiva, sobre todo en las últimas vueltas. Daniel Ricciardo (tercero) y Max Verstappen (cuarto) tienen manos y músculo suficientes para inmiscuirse en el duelo más esperado del año y ejercer de jueces de un campeonato que les echa de menos, como ocurre con muchos otros. A Ferrari, por ejemplo, perdida como ha estado la Scuderia durante todo el curso, o a Fernando Alonso, que arrancará el noveno después de una última criba (Q3) muy bien planteada y mejor ejecutada.

Pegados al móvil: así es la vida de tu hijo adolescente

Guillem Sartorio

Vive enganchada a su móvil, quiere estudiar teatro en Broadway y la apodan ‘la agitadora’ por su alergia a las injusticias en el colegio.

Es Olivia, una chica de la ‘generación Z’, la primera que ha crecido conectada permanentemente a internet. Así son los nuevos adolescentes.

Olivia saca un papel del bolsillo trasero de su short, lo despliega y lee en voz alta: «Uno. Si tu rendimiento escolar disminuye o se estanca, el móvil te será requisado hasta que yo decida». Tiene 13 años y hace cola en una tienda de telefonía junto a su madre, Bárbara, que es quien ha escrito el contrato y quien en pocos minutos pasará por caja. «Siete. La noche es para dormir y el día es para hacer muchas cosas más que jugar con el teléfono… Mamá, yo no juego, pero bueno».

Olivia está a punto de unirse a un iPhone 6s de color «oro rosa». Hace rato que camina de puntillas por el local, ansiosa y solemne como una novia que ha pronunciado sus votos con la esperanza de que su vida vaya a mejor. Sólo que Olivia ya sabe lo que le espera: un objeto inteligente, pulido y veloz, que multiplicará su existencia. Seguro.

Durante los últimos tres meses, esta adolescente de Barcelona ha vivido con un móvil que no detectaba su dedo. No ha podido utilizar sus aplicaciones, se ha visto obligada a llamar a sus amigas con el teléfono fijo e incluso ha tenido que entretenerse con la cuenta de Facebook de su abuela, y eso sin entender «para qué sirve Facebook». Olivia se ha aburrido y se ha sentido aislada. Puede que haya sufrido algún tipo de alienación.

Sería lógico. La llamada Generación Z no sólo ha crecido habituada a las pantallas, sino conectada permanentemente a internet. Nacidos entre 1994 y 2010, fueron los primeros bebés en aparecer en las redes sociales de sus padres y aprendieron a interactuar con otros en el plano físico y en el virtual de forma casi simultánea. Hay estudios que afirman que los niños Zaprenden a manejar tabletas antes que hablar. Para ellos, los datos son parte de su alimento y la realidad online es realidad a secas.

Olivia se estira los shorts «para no parecer una choni» y sale a la calle metiendo prisa. Quiere llegar cuanto antes a la librería de su madre y ponerse a configurar su nuevo móvil, que no es exactamente nuevo, sino un kilómetro cero mucho más asequible: «Lo más importante que me bajaré es WhatsApp, Instagram y Snapchat». Nada más entrar por la puerta, exige la clave del wifi como si fuera la caja registradora: «¡Ahora, rápido!». Bárbara le sigue la corriente y se agacha tras el mostrador.

Rodeada de libros, Olivia activa el móvil sin rituales: apenas lo examina porque ya sabe cómo es. Se trata del tercer iPhone que pasa por sus manos, pero el primer móvil que no hereda. «¡Tengo 4G! La puta ama».

Según un estudio de The Center for Generational Kinetics, los miembros de la generación Zconsideran que a los 13 años todo el mundo debería tener un móvil. Olivia empezó a los 10 y asegura que la lectura «ya no le llama tanto» como cuando era pequeña.

Su madre, filóloga, lo interpreta como algo propio de su edad: «Es más fácil ver las opiniones de un youtuber que leer un libro, pero para que lea cierta literatura juvenil horrenda, casi prefiero que no lea». Bárbara no cree que su hija esté enganchada al móvil: «Cuando tenemos que hablar lo deja a un lado sin que eso le produzca ningún síndrome de abstinencia».

«¡Me reclaman un selfi!». El momento ha llegado. Los amigos de Olivia le están dando la bienvenida en masa por Whatsapp después de tres meses de desconexión. Los ha visto esta misma mañana en el colegio, pero ahora le hablan desde otro lugar, un patio donde nunca hay padres ni profes. Por su cara iluminada por la luz LED, resulta evidente que Olivia está notando un abrazo en forma de cascada de emoticonos.

Los “niños Z” aprender a utilizar tabletas antes que a hablar. La realidad “online” es realidad a secas

Reportaje fotográfico por Guillem Sartorio

«Toda mi clase tiene móvil. Ahora mismo no podría vivir sin él. Primero por seguridad, y luego porque si no tienes redes sociales no eres del círculo y te sientes muy apartado». Bárbara la observa y piensa en voz alta: «Hay días en que le digo que apague el móvil de una vez. ¿Será verdad que esto está bien? Éste es su medio natural, sólo intento no juzgar a mi hija».

Muchos adultos piensan que Olivia y sus amigos son sólo críos enganchados a sus smartphones, trágicamente aislados de la realidad. Sin embargo para los expertos en comportamiento humano suponen el mayor misterio al que se han enfrentado en años. La tecnología que ha conseguido meter el mundo en el bolsillo de unos shorts supondrá un punto de inflexión en nuestra sociedad, pero de lo que viene después, ni idea. Los estudios no sólo contradicen muchos de los prejuicios que generan estos «jóvenes de hoy en día», sino que dibujan a la generación más inclasificable.

Más que jóvenes contradictorios, los Z escapan a nuestras herramientas de comprensión. Por algo son la última generación del abecedario.

A sus 13 años, Olivia genera efectos ópticos tan discordantes como los filtros de Instagram. Por ejemplo, si deja la mochila en el suelo del tranvía, parece 10 años mayor. Es de las más altas de su clase y su mirada ligeramente fatigada le otorga madurez, como si ya estuviera un poco aburrida del mundo o del colegio, de donde acaba de salir. El efecto dura hasta que empieza a hacerse fotos abriendo las fosas nasales en medio del vagón. «Mis amigas me preguntaban por qué no hacía snaps, y yo ¡aaarghh! ¡No tengo Snapchat! Ahora, ¿ves qué moni? ¡Soy un conejito!».

Una imagina que llevar un móvil nuevo a clase es un acontecimiento social equiparable a lo que no hace tanto suponía estrenar unas zapatillas de marca. Pues no. «Cuando me han visto con el móvil nuevo me han dicho: ‘¡Qué mimada!’». Lo dice con una leve sonrisa de satisfacción que al instante se transforma en enfado: «Es mi primer móvil nuevo y a mí no me dejan usarlo todo el día. Voy a una escuela donde hay mucho pijo». Al bajar del tranvía en dirección a casa, Olivia inicia un sorprendente descenso hacia la «puta vida», como ella la llama.

«Una vez una niña de mi clase dijo -pone voz de pija-: ‘Tía, estoy súper deprimida porque la agenda que me gustaba se ha agotado’. Y yo: ‘Bueno, no es para tanto’. Y ella: ‘Para mí es el fin del mundo’. Yo me harté y le dije: ‘¿Te gustaría no tener casa? Porque yo no tengo’. La tía se quedó en estado de shock».

La vida familiar de Olivia también responde a una compleja configuración personalizada. Sus padres se separaron cuando era un bebé y ahora cambia de casa cada semana; también cambia de ambiente y de hermana pequeña. Además, hace año y medio, su madre tuvo que dejar su casa: «Mi madre lloró mucho cuando cortó con su última pareja. Yo me quedé en shock cuando me dijo que no podíamos pagar el alquiler y que tendríamos que venir a vivir con los abuelos. También lloré, pero le dije: ‘Te ayudaré en todo, ¿vale, mami?’».

Uno de los mayores errores a la hora de juzgar a esta generación es el de creer que nada les importa y que no saben en qué mundo viven, cuando en realidad son más realistas que sus predecesores, los millennials (nacidos de principios de los 80 a mediados de los 90). La explicación que dan quienes les han estudiado es sencilla: altos índices de paro, cambio climático, migraciones masivas, terrorismo internacional… Olivia no se ha topado con la crisis, sino que ha crecido con ellas, en plural. Además actúa ante lo que cree injusto, por eso la llaman «la agitadora» en el colegio. «Si alguien se burla de quien no tiene dinero, le digo que si estuviera en su piel estaría destrozado. Me encanta cuando dicen que he metido un zasca».

Olivia fue víctima de “ciberbullying”: “Mis amigos me vieron llorando y le contestaron”

Los abuelos no están en casa, así que se descalza y prepara melocotones en almíbar y un vaso de Cola-Cao como merienda. Olivia se sienta a la mesa del comedor y antes de dar el primer bocado, utiliza el móvil como espejo. Se ve ojeras. Anoche a las tres de la madrugada subió un selfi en el que se tapaba la cara junto emoticono del grito de Munch: «Can’t sleep!» (¡No puedo dormir!).

«Estaba bajándome aplicaciones a saco», ríe. Uno de sus descubrimientos ha sido la app Chicisimo: «La gente sube looks y puedes buscar prendas de colores por tags (etiquetas). Si una mañana no sé cómo combinar, me ayuda a inspirarme». A Olivia le encanta la moda -hoy luce un pañuelo rojo atado al cuello que ha sido idea suya- y la Red es su principal herramienta. «Me gusta mucho mirar ropa en internet. Me guardo los links para cuando me regalan vales en Navidad o por mi cumpleaños».

Precisamente, quienes más dinero están invirtiendo en comprender a los post-millennials son las grandes marcas y multinacionales. Conseguir un retrato preciso se ha convertido en un desafío a contrarreloj, pues representan una cuarta parte de la población mundial y hay quien dice que para 2020 supondrán el 40% de los consumidores. Los más influyentes de la historia, para ser concretos: los niños Z tienen un peso inédito en las decisiones de compra de sus familias. Prefieren comprar por internet y eso los vuelve más exigentes.

Paradójicamente, Olivia suele salir con sus amigas por los centros comerciales de la avenida Diagonal. Cuando puede consumir es cuando se siente más adulta, pero para ella las tiendas terminan siendo ludotecas. Normalmente juntan todas las monedas para merendar en el Burger King y pasan la tarde probándose ropa, haciéndose selfis, probando las máquinas de fitness del Decathlon. Juegan hasta que les echan y si pueden, se compran algo barato.

Después de subir una foto de la merienda a instasnap (como llama a la aplicación Instagram Stories), Olivia cuenta que «en su vida lo tiene todo planeado». Quiere estudiar teatro musical en Broadway, que es «a-lu-ci-nan-te». Su objetivo es vivir de la actuación y «lo máximo», ganar un Oscar. No es ninguna fantasía: «Les pedí a mis padres que me apuntaran a inglés americano. Me lo tomo bastante en serio».

Al preguntarle por sus referentes, responde: «Barbra Streisand y Liza Minelli son divas. También Beyoncé y Lady Gaga. Aunque mi ídolo es Florence Nightingale, la descubrí haciendo un trabajo para el colegio. Me pareció increíble porque fue la primera mujer que pudo estudiar y ser médico. Las mujeres me han marcado bastante por la revolución feminista. Me gustan porque querían ser científicas y aviadoras, hicieron ¡pa!. Y se levantaron».

Con respuestas así, es fácil comprender por qué algunos sociólogos se rascan el cráneo ante una niña que no deja el móvil ni un segundo. Otro asunto es la presión de los cánones estéticos en una generación que se comunica con tantas imágenes (gifs, emojis, vídeos) como palabras.

Saben distinguir si un contenido merece la pena en ocho segundos. Serán el 40% de los consumidores en 2020

Guillem Sartorio

«Argh, odio tanto a esta niña», dice mientras muestra una foto de Instagram. «Las niñas delgadas de mi clase se miran al espejo y dicen: ‘Ay, qué gorda estoy’. ¡Si eres una rata anoréxica! Yo soy un poco más gordita que ellas y pienso: entonces soy obesa. Eso es lo que más odio: la falsedad y el victimismo. Lo hacen para que les digan piropos».

Los únicos momentos en que Olivia deja el móvil a un lado es en el colegio y en clase de canto: «Lo guardo en la mochila o en la taquilla para que no me lo roben, pero hay niños que lo llevan en el bolsillo porque les hace sentir más seguros. Tío, tranquilízate. Yo sin móvil podría vivir perfectamente una semana».

Olivia merienda en la mesa del comedor, pero hace los deberes en el suelo del dormitorio que comparte con su hermana y su madre. Se sienta entre el colchón y un mueble con las piernas cruzadas al estilo indio. Enciende el portátil. Entonces recibe una videollamada de Facetime: «Es Geri, mi mejor amigo. Siempre hemos sido los raritos», aclara. «De pequeños nos decían que éramos novios, pero nos la sudaba».

Cada día Geri y Olivia se reparten la mitad de los deberes porque tienen «un nivel de inteligencia similar». Trabajan por videollamada. «Eh Olivia, cotis, cotis». Desde la estantería, Geri confiesa que le cae mal una chica de clase: «Qué fuerte, ¡si no es nada borde!». Al minuto, Olivia le explica el enunciado de un ejercicio y él responde con una canción viral infalible: I play Pokemon go, every day…». Ella estalla de risa y se deja caer encima la cama. Los deberes empiezan a fusionarse con el juego, sólo que en vez de lanzarse bolas de papel chupado, reproducen canciones ridículas, actúan fingiendo caídas o se mandan cosas graciosas por WhatsApp. Ambos lo «aprueban todo».

Olivia y Geri no se abandonan en ningún momento. Cuando ella se dirige hacia la cocina en busca de una cinta métrica, se lo lleva consigo: de forma instintiva, estira el brazo como si fuera un palo de selfi y enfoca el móvil desde abajo hacia su rostro. Desaparecer, no contestar, sería tan desconsiderado como hacérselo a alguien que está en la habitación.

De pronto la madre de Geri entra en su cuarto y le mete una bronca. Olivia lo oye todo, se tapa la boca y le hace señas para que no conteste mal. «¡Tu madre tiene razón!», le chincha después. Enfurruñado, Geri sale a la calle a comprar un cartabón, aún en videollamada: «¡Mierda! ¡He olvidado cazar Pokemons!». Este par de amigos utiliza el móvil como una versión evolucionada de dos yogures unidos por un hilo: la tecnología les permite estar juntos a distancia, o ni siquiera a distancia, porque el smartphone va pegado al cuerpo.

Terminar los deberes con éxito significa poder tumbarse totalmente en la cama. Olivia se lleva el móvil al esternón. Es en este momento cuando el aparato y su mente se fusionan en un solo interfaz y la precisión de sus dedos se vuelve arácnida.

Durante más de una hora, Olivia sincroniza la visualización de vídeos (está suscrita a más de 200 canales de YouTube), utiliza la cámara para mirarse la papada, se pone una corona de flores con Snapchat, mira fotos del youtuber Jonan Wiergo -que es «guapísimo»-, y juega a contestar las preguntas de Response: «Jugarías a la ruleta rusa? Sí». Todo mientras la conversación con Geri continúa, por lo que a veces los sonidos se entrecruzan. «Geri, que te calles, ¡que quiero escuchar esto!». Hoy Dulceida, la vlogger favorita de Olivia, habla de la delgadez: «Peses lo que peses, eres bonita».

De la Generación Z se dice que no tienen capacidad de concentración, pero no es exactamente así: al crecer bajo un bombardeo de información constante, son capaces de discernir si un contenido merece la pena en ocho segundos. Es simple supervivencia. También pueden distribuir su atención en dos canales más que los millennials (móvil, televisión, portátil, ordenador de mesa y tableta).

Lo que para muchos resultaría agotador, para Olivia es mejor que aburrirse.

He aquí un cambio de hábitos de consecuencias impredecibles: los niños Zsiempre tienen la mente ocupada con algún estímulo. Ni dan patadas a piedras ni se entretienen trenzando pulseras de colores. Nunca se quedan mirando las musarañas.

«Las populares de mi clase cambian la foto y la frase de su perfil cada día». Olivia tiene 328 seguidores en Instagram y su frase es «Vintage Girl». Aunque no se considera una «viciada de los likes», cuida mucho sus fotos. Publica pocas y no son selfis al uso, sino que utiliza el autodisparador y posa. También cumple la norma que le imponen sus padres: nunca hablar con nadie que no conozca personalmente. «Tengo una media de 50 likes por foto, pero no espero que me contraten en Vogue». Lo que hace durante el día -«Mexican food!», «¿Qué le pasa hoy a mi pelo?»- Olivia lo cuenta en instasnaps y snaps, unos 10 al día en total.

Más que narcisista, Olivia controla su imagen en las redes. Para ella, vestir bien, ser auténtica y postearlo son formas de comunicar su identidad a distintos públicos. Existir en internet implica un trabajo constante, pero le gusta: «Con lo que más me entretengo es con YouTube y editando mis fotos». En su opinión, la gente que no tiene internet se está perdiendo cosas: «Hay muchos medios de expresión, no sólo redes sociales. Puedes hacer un contenido guay y que a la gente le mole». Esta es otro de los rasgos definitorios de su generación: más que compartir contenidos, prefieren crearlos. «¿Qué hacen los niños que no encuentran una información en la biblioteca? Me parece muy raro, yo lo busco todo en Wikipedia».

¿Quién puede decirle a esta niña que lo que vive con su móvil no es real y que el mundo está ahí fuera?

Guillem Sartorio

Olivia se levanta de la cama y decide comprobar si Cora, que vive a tres puertas de distancia, está en casa. Su amiga aparece con una sudadera enorme y unos shorts. Está triste porque su padre ha sorteado su iPhone viejo y le ha tocado a su hermano. «¡Tú te lo merecías más!», dice Olivia.

Otras tres niñas se unen al grupo. Roser reparte caramelos Smint y empiezan a trotar por el edificio, arrancando el papel de aluminio de los bocadillos y atizando enormes bocados.

-Últimamente no sé si me vibra el móvil o la barriga, porque me vibra cuando tengo hambre- dice Olivia.

-Ponte el volumen- sugiere Cora.

-Me da palo, porque me petan el WhatsApp. El ding, ding es súper estresante.

Hablan de chicos, de exámenes y de cosas graciosas. Para lo primero, se enseñan los mensajes que un niño ha escrito en un grupo de WhatsApp. Para lo tercero, juntan las cabezas como sea (tumbadas, subidas a maceteros) y miran vídeos en la plataforma Musical.ly. «¿Por qué se lo curra tanto la gente?», se queja Olivia.

La mayoría de las conversaciones del grupo de amigas giran en torno a experiencias que han vivido en la pantalla o que pueden mostrar gracias a ella. Da la impresión de que ellas son extensiones del móvil y no a la inversa, y que limitando su acceso online se quedarían sin poder salir a la calle con las demás. El móvil no es un entretenimiento pasajero, no interrumpe la vida, sino que está completamente fusionado con ella.

Olivia tiene que marcharse a buscar a su hermana pequeña, pero antes Cora le dice que tiene un regalo para ella: «Este fin de semana quedaré con mi novio, me ha dicho que lleve a una amiga y le he dicho que tú, pero sé normal, porfa». «¡Sísísísí! ¡Ojalá sea guapo y yo también me enamore! Dile que no traiga un cardo, que él es un poco cardo. Nooo, ¡es broma!».

Ya en la calle se oyen unos gritos lejanos. Las niñas saludan, diminutas, desde la azotea. Olivia agita la mano y confiesa que nunca ha tenido novio porque no es popular y porque la llaman borde: «Nunca me ha molestado estar sola. Si mis amigas deciden no ser mis amigas, no voy a deprimirme».

Cuando queda patente que Olivia es una chica con un temperamento y orgullo excepcionales, confiesa el que fue uno de los capítulos más dolorosos de su vida. «Todos se burlaban de mí porque no tenía Instagram y me creé una cuenta sin permiso de mis padres. Me acabaron pillando porque un chico me hizo ciberbullying». Fue un chico un año mayor que ella. Primero, le puso un comentario diciéndole que era tonta. Olivia lo borró y subió una foto de cuando era pequeña. «Uy, qué malota, pringada», insistió él. En una tercera imagen, le dijo que de mayor sería una drogada gorda y amargada. «Yo estaba en la escuela. Había días que no miraba Instagram para que mis padres no sospecharan. Mis compañeros me lo enseñaron y me puse a llorar».

La humillación pública le dolió como un empujón en el patio, pero sus amigos la defendieron. «Me vieron llorando y le contestaron, fueron muy buenos conmigo». Aunque su padre se enfadó mucho, Olivia pudo crearse otra cuenta de Instagram: nadie debería dejar de salir al patio sólo porque haya un abusón.

¿Quién puede decirle a esta niña de 13 años que lo que vive con su móvil no es real y que el mundo verdadero está ahí fuera? ¿Un comentario negativo en una foto no es nada comparado con el escarnio público?

Olivia vuelve a casa con su hermana de ocho años. A partir de esta semana, su madre llegará tarde a casa porque ha abierto otra tienda de libros que «tiene que funcionar como sea», de modo que ella será la encargada de hacer la cena. Los abuelos están en su cuarto y como no se encuentran bien, no se les molesta.

Olivia se enfunda el pijama, se recoge el pelo y pone agua a hervir. Preparará espaguetis con atún y tomate. Geri la llama por Facetime y ella lo coloca junto a la sal. «Mi madre confía en mí, me deja de encargada. En cambio mi padre es más sobreprotector. Lo quiero muchísimo, pero a veces le diría: ¡Déjame ser libre!». Mañana Olivia tiene que ir a dormir a casa de su padre y no le apetece demasiado porque allí no tiene a sus amigas y porque «son muy estrictos».

Las dos hermanas cenan solas y en silencio. Olivia, cansada, se embelesa con el móvil y le da la espalda a la pequeña, que se queda adormilada en la silla, fuera de juego. Justo cuando Olivia le propone hacer un snaps y resucita, Bárbara entra por la puerta y la reciben con besos y espaguetis.

Pocas horas después, llueve a cántaros y está oscuro. Bárbara conduce hacia el colegio pero en seguida entra en un atasco. Aunque sean «un equipo», como dijo Olivia, sus rostros reflejan el esfuerzo que supone madrugar y hacer lo que hay que hacer. Olivia ocupa el asiento de copiloto. Hace un instasnap de las gotas de lluvia cayendo por el cristal, seguramente pensando que hoy le espera un día distinto fuera de la pantalla, que hoy dormirá en otro lugar. Nada más subir el vídeo, se queda dormida. Al menos, en su vida móvil, el móvil es algo fijo.

Fidel Castro muere, el castrismo continúa

YOUSUF KARSH / CAMERA PRESS / CONTACTO

El líder de la Revolución cubana fallece en La Habana a los 90 años y el Gobierno anuncia nueve días de homenajes

Muere Fidel Castro

  • DANIEL LOZANO / ÁNGEL TOMÁS GONZÁLEZ
  • La Habana

Fidel Castro murió 10 años después de su primera ‘muerte’ dejando a la Humanidad una pregunta que para él ya estaba contestada, incluso antes de la gesta de Sierra Maestra: “Condenadme, no importa, la Historia me absolverá”, uno de los alegatos de más calado político del siglo XX, con el que planteó su defensa en el juicio del asalto al Cuartel Moncada en 1953. “Con profundo dolor” comunicó Raúl Castro el fallecimiento a las 22.29 horas del viernes del “Comandante en jefe de la Revolución cubana”.

Fidel Castro estuvo omnipresente en la vida de los cubanos desde que derrocara a Fulgencio Batista en el último día del año 1958. La cremación de sus restos dio inicio a los fastos funerarios, que se prolongarán hasta el domingo que viene con el entierro en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. Una nueva “Caravana de la Libertad”, otro de los símbolos revolucionarios, recorrerá durante cuatro días los 861 kilómetros que separan La Habana de la ciudad oriental.

Mañana y pasado el homenaje correrá a cargo de los habaneros, que preparan un acto masivo para el martes noche en la Plaza de la Revolución. Como ya sucediera durante la celebración de su 90 cumpleaños, la Revolución tirará la casa por la ventana con el culto exacerbado a su líder, como si su futuro dependiera del tamaño del mito.

 

 
De Fidel a Raúl, una década de transición silenciosa

En una Revolución construida a base de símbolos falleció el principal, tras semana y media de un hermetismo apabullante y sólo una sospecha en el aire de La Habana. Su desaire al evitar al primer ministro canadiense Justin Trudeau, hijo de uno de sus grandes amigos políticos, escondía una nueva recaída. Pero tantas veces anunciada, en esta ocasión el rumor no voló más allá de una ligera inquietud.

Sólo un día antes sí había recibido al líder vietnamita Tran Dai Quang, quien le regaló un cuadro del guerrero Fidel. En la fotografía distribuida a los medios, ‘el Caballo’, como le llamaban en Cuba, observa al Fidel de la pintura, casi sorprendido, rebosante de vida con su famoso uniforme verde oliva y con medio siglo menos. Desde que estuviera entre la vida y la muerte en 2006 y tras abandonar la presidencia de la República, La Habana se convirtió en una especie de ‘Meca caribeña de las Ideas’, a la que líderes políticos y dirigentes de la izquierda mundial y latinoamericana han acudido para conversar con el gurú Castro.

El Fidel poliédrico convertido en el símbolo de las gestas revolucionarias, un mismo personaje histórico clave del siglo XX, dictador sin escrúpulos y héroe antiimperialista; reformador social y verdugo de libertades.

“Podemos decir que la Historia le absolvió, pero también podemos decir: ¡Fidel, Comandante; misión cumplida!”, clamó desde Caracas Nicolás Maduro, convencido de que su gran aliado “ha pasado a la inmortalidad”.

Las condolencias se repitieron por medio mundo, incluidos amigos, enemigos históricos y hasta los neutrales. Porque si algo manejó con astucia Fidel durante su medio siglo de mando férreo en la isla fueron sus alianzas contra natura, incluida la del General Francisco Franco. A su muerte en 1975, La Habana decretó tres días de duelo.

“¡Hasta la victoria siempre!”, gritó en su portada ‘Granma’, boletín oficial del Partido Comunista Cubano (PCC) que el propio Fidel manejó durante décadas, eligiendo unas noticias y censurando otras, entregado a sus primeras páginas como esos redactores jefes de toda la vida.

“Ha muerto Fidel Castro, que Dios le perdone, yo no”, exclamaron las Damas de Blanco a través de sus redes sociales. «No está, se fue, hemos sobrevivido a Fidel Castro… La Historia dirá la última palabra. Pero mis nietos no escucharán sus interminables discursos», destacó la bloguera Yoani Sánchez.

La disidencia cubana no tiene ninguna duda sobre el juicio histórico. “Será recordado como un fracaso: fracasaron todas sus ansias de conquistas en África y en América Latina. Hay que sumar (también) el desastre de transformar a Cuba en uno de los países más pobres del Hemisferio Occidental al querer implantar un régimen al estilo soviético”, protestó José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). “Nadie en la historia de este país ocasionó tanto daño al pueblo”, añadió Antonio Rodiles, dirigente opositor de Todos Marchamos. Cuba vive una crisis tras otra, en esta ocasión afectada por la recesión económica de Venezuela y abatida por el éxodo constante de sus jóvenes.

El autócrata caribeño sumó 57 años en el poder, primero como presidente y después como líder en la sombra, con un peso político determinante sobre la Administración de su hermano. De aquí surge la gran paradoja: con la muerte de su hermano, Raúl puede dar rienda suelta a un mayor número de reformas que en muchas ocasiones su hermano frenó. Pero esto sucede cuando Barack Obama, coprotagonista del histórico deshielo entre Cuba y EEUU, ha iniciado la mudanza de la Casa Blanca para dejar paso a Donald Trump.

El magnate republicano anunció por Twitter la muerte del héroe de la Revolución: “Fidel Castro is dead!” [“Fidel Castro ha muerto”]. Obama, en cambio, insistió en las mismas claves que le acompañaron en su visita histórica de marzo a la mayor de las Antillas: “Extendemos nuestra mano amistosa al pueblo cubano”.

Enfrentamiento EEUU y Cuba

El enfrentamiento entre EEUU y Cuba se inició cuando Fidel decidió comenzar de cero en el momento en el que la Revolución cubana asumió el poder en el año 1959. Y fue lo que hizo. Castro, en la década de los años 60 del pasado siglo, redujo a cero el modelo de capitalismo que había regido en la isla durante 57 años con la meta de crear una sociedad nueva donde el dinero no fuera la principal meta de la vida. Se llamó la ‘Ofensiva Revolucionaria’ y consistió en que Fidel con un solo discurso, la noche del 13 de marzo de 1968, clausuró los 58.012 negocios privados que representaban el último reducto de la economía privada en la isla. Eran bares, diminutos comercios de barrios, y puestos ambulantes de vendedores de bocadillos, helados y cafés.

Un año antes, en 1967, Castro le había declarado al politólogo francés K.S. Karol que “es absolutamente necesario desmitificar el dinero, y no rehabilitarlo”.

El proceso de exterminar los nichos supervivientes del mercado local fue la medida aplicada con el propósito final de implantar una sociedad donde el dinero sería destronado de su protagonismo social y económico y sería sustituido por los valores morales. Por lo que el líder cubano, ante la muchedumbre que aplaudió en marzo de 1968 el linchamiento oral de la iniciativa privada, argumentó la muerte del mercado diciendo: “¿Vamos a construir el socialismo o vamos a construir puestos de venta al aire libre? No hicimos aquí una Revolución para establecer el derecho a comerciar. Esta revolución tuvo lugar en 1789 y aquella fue la era de la revolución burguesa, de los comerciantes, de los burgueses.

Esa noche se inició el tránsito hacia una sociedad apartada de la ley del mercado y los valores sociales de la burguesía a la puesta en práctica del ‘fidelismo’. El pilar de su doctrina era que la sociedad cubana asumiera el rol protagónico de valores éticos con el fin de crear un “hombre nuevo” liberado de la meta de las posesiones de bienes materiales como símbolo del éxito personal.

El ‘Che’ Guevara fue el teólogo revolucionario del ‘fidelismo’ y quien, acuñó el concepto del “hombre nuevo”. Con su temprana muerte guerrillera en el año 1967, Castro no sólo perdió a su teórico principal sino también a un significativo líder espiritual de la sociedad revolucionaria cubana. Ambos, además, compartían el objetivo idealista de que se podía llegar a abolir algún día el dinero como incentivo material y valor de cambio. Pero como raras veces la realidad obedece a la teoría, el “hombre nuevo” se estrelló contra “el hombre viejo” y el propio Castro en el año 1993, forzado por la crisis económica que padecía la isla, tuvo que restituir el mandato del dinero con la medida de despenalizar la tenencia y circulación del dólar, la moneda del enemigo.

Castro tenía auténtica devoción por el discurso oral y se apoderaba de la audiencia. Un público que dentro y fuera de la isla recibió con zozobra la noticia de su muerte, aunque la Revolución se preparó durante una década para este momento. Incluso el propio Fidel aprovechó el Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) en abril para despedirse de los suyos: “Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala”.

Uno de los grandes protagonistas de la Crisis de los Misiles de 1963 anunció ese día: “Pronto deberé cumplir 90 años. Nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos llegará nuestro turno”. Un turno que no llegaba, protegido por los orishas, según los santeros locales. Durante décadas, pareció inmortal. Ni la CIA, ni la mafia de Chicago, ni los antirrevolucionarios pudieron con él, pese a las 634 operaciones, conspiraciones fallidas o magnicidios abortados que tanta envidia dieron a su gran amigo venezolano Hugo Chávez. Trajes de buzo contaminados, helados envenenados, bombardeo en las playas, puros habanos intoxicados, incluso granadas en vez de pelotas de béisbol construyeron una realidad que parecía ciencia ficción.

La poderosa imagen de Fidel Castro acompañó a los cubanos durante cuatro décadas y media, hasta que lastrado por la edad y debilitado por el “accidente de salud”, forzó la sucesión en su hermano pequeño. Raúl, en cambio, ya ha anunciado lo que nunca hizo Fidel: dejará el poder en 2018.

“El gran problema que enfrenta ahora el castrismo es el tiempo”, asegura el disidente Rodiles. La sucesión está abierta dentro de un régimen que mantiene el control de una sociedad que hace tiempo decidió escapar. Entre los aspirantes, en primera línea, un heredero de la familia: Alejandro Castro Espín, militar todopoderoso que sólo aparece en los momentos trascendentales, ya sea en la visita del presidente estadounidense como en las negociaciones con el ruso Vladimir Putin. El escritor cubano Norberto Fuentes, cercano a la familia Castro antes de exiliarse a Miami con la ayuda de Gabriel García Márquez, narró cómo el propio Fidel entrenaba a diario al primogénito de Raúl.

Y mientras tanto, un país cansado de esperar tiempos mejores. “El pueblo nuevamente se crecerá frente a las dificultades, sin el menor atisbo de derrotismo y plena confianza en su Revolución”, alentó este verano el General de Ejército, como llaman a Raúl en los medios oficiales. El mismo que liberó de grilletes orwellianos a los cubanos, autorizando el libre acceso a los hoteles, permitiendo la compra de teléfonos móviles, la compraventa de coches y casas y, sobre todo, abriendo una ventana más amplia a la iniciativa privada. Pero el mismo presidente que sigue asfixiando a sus detractores y que no ha podido impedir que el país se enfrente a una nueva recesión económica.